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XVI. Cómo abandonamos el barco
PARTE CUARTA: LA EMPALIZADA Narración continuada por el doctor: Sería la una y media —los tres toques del mar— cuando dos chinchorrosfueron arriados desde la Hispaniola y algunos marineros se dirigieron a tierra.El capitán, el squire y yo volvimos al camarote y continuamos deliberandosobre los acontecimientos. Si el viento hubiera estado a nuestro favor, nohabríamos…
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XVII. El último viaje del chinchorro
El tercer viaje del chinchorro fue totalmente distinto de los anteriores. Enprimer lugar, la frágil embarcación había sido cargada con exceso. Con cincohombres —de los cuales, tres, Trelawney, Redruth y el capitán, eran hombrescorpulentos— ya hubiera sufrido quizá demasiado peso. Y si a ello añadimosla pólvora, las barricas de salazón y los sacos de galleta,…
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XVIII. Cómo terminó nuestro primer día de lucha
A toda velocidad nos lanzamos a través del bosque tras el cual estaba laempalizada, y a cada paso nos parecía escuchar más cerca aún las voces de losbucaneros. Pronto oímos el crujir de las ramas bajo sus pisadas, lo queindicaba cuán cerca estaban ya de nosotros.Consideré que nos veríamos obligados a hacerles frente antes de…
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XIX. La guarnición de la empalizada
Reanuda la narración Jim Hawkins: Tan pronto como Ben Gunn vio ondear la bandera, se detuvo en seco y metomó por el brazo.—Mira —dijo—, son tus amigos, sin duda son ellos.—Quizá sean los amotinados —le contesté.—Nunca —exclamó—. Si así fuera, en un lugar como éste, dondesolamente puede haber caballeros de fortuna, Silver hubiera izado la…
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XX. La embajada de Silver
Dos hombres se acercaban a la empalizada; uno de ellos agitaba una telablanca y el otro, que avanzaba con toda calma, era en efecto nada menos queel propio Silver.Creo que fue el amanecer más frío que yo había vivido hasta entonces y alraso. El cielo brillaba sin nubes y las copas de los árboles reflejaban…

